Cartagena es la gran plaza militar de América Española, a la que Felipe II dedicara un histórico lamento por el costo excesivo que demandaban las fortificaciones. En tres siglos de ruda defensa, primero contra los indios, después contra las potencias europeas enemigas de España, corsarios y aventureros, tuvo como primera galería de atacantes a tres franceses: Baal, Coté y de Pointis; y a tres ingleses: Hawkings, Drake y Vernon. Algunos de ellos, anteriores a la época en que se completaron las defensas, tuvieron éxito, con los consiguientes saqueos y pérdidas humanas. Mucho después, el siglo XIX trajo también otra tanda de penalidades durante la Independencia y la República: sitios impuestos por Bolívar y Morillo; tomas a manos de distintas facciones en las contiendas civiles, bloqueos navales de Inglaterra, Francia e Italia en reclamo de deudas. Dieciocho ataques totalizan la historia militar de la ciudad.
Los cartageneros son particularmente orgullosos de dos de esos episodios: la legendaria victoria ante la flota inglesa del Almirante Edward Vernon (186 barcos con más de quince mil hombres) en l.741. Y una dolorosa derrota: habiendo sido la primera provincia en declarar la Independencia absoluta de España en Noviembre de l.811, fue también la primera en sufrir el asedio que le impuso el ejército del Rey - el propio
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